El juego de Taimi

el

Rata Sum, doce de la mañana, la ciudad está tan activa como siempre, asuras que viajan de una planta a otra, que cruzan de un portal a otro, asuras que estudian en sus laboratorios y alguna que otra explosión de fondo. Es un día normal para la pequeña gente de esta ciudad flotante, hasta que un extraño grupo apareció por uno de sus portales. Un sylvari azul, un norn calvo con un gran bigote, un charr demasiado bajito y un par de humanos llaman la atención de todos los allí presentes. ¿Un deja vu?,  no, es la segunda vez que este curioso grupo entra en la ciudad.

– Ya sabemos lo que hay que hacer con el gólem de acceso, ¿verdad? – Preguntaba Johnny a sus colegas acordándose de lo que pasó la vez anterior.

– ¿Golpearlo? – Preguntaba Tacoronte.

– No… Eso fue lo que hicisteis la otra vez… – Decía Johnny pacientemente.

– Yo lo puedo lanzar lejos con mi martillo. – Sugería Peter el Bardo.

– ¡No!, por los seis, dejadme a mi que me encargue. – Johnny se dirige al gólem y dialoga brevemente con él. Rápidamente se abre ante ellos el portal que les lleva al laboratorio de Taimi. Mientras todos cruzaban el gólem se retiraba sigilosamente del grupo.

– Este tiene memoria, ¡cada vez hacen mejores los gólems! – Exclamaba Tacoronte que se percató de los movimientos del robot.

Nada más entrar al laboratorio encontraron al fondo a Taimi y Rytlock charlando, y Johnny se dirigió a la asura para preguntarle:

– ¡Taimi! Por lo que más quieras, dime que ha habido algún error de cálculo. ¿Primordus está activo de verdad? – Johnny rezaba a los seis pidiendo que la asura no estuviera en lo cierto.

– ¿Un error? ¿Crees que he cometido un…? Hola Johnny, yo también me alegro de verte. – Parecía que alguien había herido el orgullo de la jovencita.

– Lo siento, no esperaba tener que lidiar con otro dragón tan pronto. – Se disculpaba Johnny Quaggan.

– Veo que estás tan acompañado como siempre, por cierto, ¿quién es la joven humana de armadura dorada y pelo rojo como el fuego? Ahora que me fijo, también tiene los ojos rojos como el fuego… Y todos tenemos en común una amiga humana con los mismos rasgos… ¿No se tratará de la hermana de Larisa? ¡Oh dios mío, es la hermana de Larisa! ¿Cómo te llamas? ¿También te gusta prenderle fuego a las cosas? Por que si es así te agradecería que nos esperaras fuera… ¡Rytlock vigílala! – Taimi parecía temer por la integridad de su laboratorio.

La joven Darleen se acerca a Taimi sin quitarle un ojo de encima, se queda parada junto a ella, se agacha un poco y estira los brazos hasta alcanzarla. De pronto la atrapa entre sus brazos y la aprieta contra su pecho.

– ¡Es la asura más cookie que he visto en mi vidaaaaa! – Decía Darleen mientras zarandeaba a la pequeña Taimi entre sus brazos.

– ¡Me asfixio! ¡Socorro! – Se quejaba la pequeña Taimi hasta que la joven humana la dejó de nuevo en el suelo.

– Yo me llamo Darleen, encantada de conocerte Taimi, he escuchado hablar mucho de ti. – Se presentaba la joven humana mientras le frotaba la cabeza a la asura.

– ¿Y lo de prender fuego? – Aún algo mareada, Taimi le repetía la pregunta.

– Hmmm, a veces he prendido fuego a…  centauros y bandidos… principalmente. – Darleen trataba de hacer memoria de todo a lo que ha prendido fuego.

– La Condesa Larisa me amenazó con prenderme fuego y al final no lo hizo. – Dos Notas aportaba su granito de arena a la conversación.

-¿Pero qué clase de reputación tiene mi hermana? – Preguntaba Darleen al grupo.

– Yo siempre dije que estaba loca, no es que lo viera como algo malo… – Contaba Rytlock.

– Pues tiene un buen par… – Tacoronte hacía gestos con las manos alrededor de su propio pecho.

– Tienes que entender que tu hermana estaba bajo mucha presión siendo la Comandante del Pacto. Y a veces… se le iba un poco la mano con el fuego…  Cosas de elementalistas… – Le explicaba Johnny a Darleen.

– Puede que sea verdad. Ahora que eres tú el Comandante la veo más relajada. – Afirmaba Darleen Matamoas.

– Comandante sustituto. – Replicaba Johnny por lo bajo.

– Comandante, ¿Dónde está ese maravilloso mandoble que certificaba su ingreso en Last hope? ¿Acaso ya no te interesa? – Le preguntaba Taimi refiriéndose al grupo que ella lideraba para situaciones de emergencia.

– Pues resulta que ya no existe ese mandoble, pero siempre nos quedará el recuerdo de Last Hope. – Le contaba Johnny a Taimi.

– Taimi, ya sabes que Johnny es el líder de nuestro nuevo clan. – Rytlock le repetía algo que Taimi ya sabía, aunque no lo hacía mucha gracia no poder mandar ella.

– ¡Teníais que haber visto a Johnny volando por los aires agarrado a su mandoble! Lastima que lo destrozó contra el suelo. – Tacoronte se flipaba con el recuerdo del golpe de Johnny contra el magistrado Hablion, y el suelo.

– Algunos ya me habían visto surcar el aire con ese mandoble… – Johnny miraba de reojo a Taimi.

– ¡Siiii! ¡Fue supergracioso!, sobre todo por que no te lo esperabas. – Recordaba Taimi la vez que lo lanzó volando desde ese mismo laboratorio hasta cerca de la torre de Mordremoth.

– Bueno… a lo que hemos venido, cuéntanos Taimi. – Johnny quería que los pusiesen al día con los asuntos importantes.

– Pues tengo una noticia buena y una mala. – Contestaba la asura.

– ¿Y cual es la mala noticia? – Preguntaba Johnny.

– ¡Buena idea! La noticia buena primero. – Taimi apretaba un botón y aparecieron unas extrañas losas en el suelo.

– ¿Baldosas distintas en el suelo? Impresionante. – Se burlaba Rytlock.

– ¡He descubierto otro secreto de Rata Novus! Poneros sobre las losas y os transportaré a una sala de simulación muy loca que los de Rata Novus desarrollaron. – Les explicaba Taimi al resto.

– ¿Qué es lo que simula? – Preguntaba Rytlock.

– Puede procesar numerosas teorías experimentales, pero los asuras de aquí la usaban para ponerse a prueba a si mismos contra diversos siervos de Primordus. ¿Queréis probar? – Preguntaba la joven asura.

– ¡Sí, sí, sí! – Respondía entusiasmada la joven Darleen.

– Muy bien, pues para dentro. – Taimi activó la simulación a la que entraron Darleen, Rytlock y Johnny Quaggan. Los tres fueron transportados a un área de baldosas similar al del laboratorio, pero totalmente vacío, rodeado por un campo de fuerza. A los tres valientes se les veía en forma de holograma. Junto a ellos apareció una Taimi holográfica cuatro veces más grande de su tamaño natural.

– Se está iniciando, un momentito… ¡Ya! Primera oleada en marcha. – Taimi les informaba que empezaba el combate.

– ¿Listos? ¿Rytlock? ¿Darleen? – Johnny le preguntaba a sus compañeros en la simulación.

– Son combates de mentira. ¿Qué dificultad podrían tener? – Respondía el tribuno charr.

– Que guay, ¡voy a pelear junto a Rytlock! – La joven pelirroja parecía muy emocionada.

Frente a ellos aparecieron un par de cangrejos destructores siervos de Primordus. Antes que Johnny o Rytlock pudiesen desenfundar sus armas la joven Darleen se transportó con su espada hasta los destructores, y creando un símbolo bajo ellos los fulminó. Segundos después aparecieron más cangrejos destructores por todo el área de la simulación.

– No es que parezca que necesita ayuda… pero tampoco vamos a quedarnos aquí mirando ¿verdad? – Le preguntaba Rytlock a Johnny.

– Vamos a aplastar cangrejos. – Se animaba el nigromante, que ahora portaba un cetro.

En un momento acabaron entre los tres con todos los siervos de Primordus.

– Bueno, no ha estado mal. Tenemos la agenda algo apretada entre Caudecus y Lázaro, pero creo que podremos hacer un viajecito a las Picoescalofriantes para acabar con un dragón. – Johnny se ofrecía para ayudar a Taimi con Primordus.

– Bueeeno, hay algunas cosillas que aún no te he contado… Según mis cálculos, Primordus ha despertado. Eso ya lo sabes. Peeeero… ¡Se ha movido! Se ha abierto camino hasta las Islas de Fuego, al sur de Maguuma. – Les contaba Taimi al grupo.

– Ahora que sabemos donde está podíamos ir a hacerle una visita. – Sugería Rytlock.

– ¿Por qué se ha movido? – Preguntaba Johnny.

– Mi hipótesis es que la muerte de Mordremoth y la subsiguiente liberación de magia le dieron un empujoncito. Y claro, con tanta energía liberándose al sur… – Les exponía la pequeña asura.

– Así que se ha movido para ganar poder. Genial. – No era una buena noticia para Johnny.

– Y ahora que estamos todos… hay otra cosa que tenía que contaros… Es la mala noticia… – Taimi se hacía de rogar.

– Suéltala. – Johnny no se andaba con rodeos.

– ¿Seguro que estás listo para esto? No creo que estés listo para esto… mejor que te sientes… ¡No! Mejor quédate de pie. Allá va… ¡Jormag también está activo! – Taimi les daba la mala noticia.

– ¿Qué? ¿Cómo puedes estar segura? Creía que toda esta tecnología era para estudiar a Primordus. – Johnny no se lo quería creer.

– Braham me mandó una carta desde las Picoescalofriantes. – Les contaba Taimi.

– ¿Y qué decía? – Preguntaba Rytlock.

– “Jormag está activo. -Braham”. – Taimi reproducía íntegramente el contenido de la carta.

– Dos dragones a la vez… – Darleen se ponía seria.

– Por cierto, no tenéis el record del simulador. Lo tiene Cami, una de las líderes de la incursión en las Islas de Fuego. – Taimi les cambiaba de tema.

– ¿Otra asura por aquí? Creía que ibas a mantener todo esto en secreto. – Le preguntaba Rytlock a Taimi.

– Tuve que dejar pasar a Cami, alguien tenía que cubrirnos las espaldas mientras ponía todo esto en marcha. – Se explicaba la pequeña asura.

– ¿Ya tienes agentes en las Islas de Fuego? – Le preguntaba Johnny.

– Tengo allí algunos “colaboradores” montando una puerta asura y explorando. Pero el que organizó toda la operación fue Phlunt. Dejé que se filtrasen a posta los datos de los movimientos de Primordus. Así no lo tendré mirándome por encima de las orejas durante un tiempo y se sentirá todo un mandamás. – Les contaba Taimi.

– Con solo dieciséis añitos y ya estás manejando a uno de tus superiores como si fuese una marioneta… Admirable, y algo preocupante. – Opinaba Johnny sobre Taimi.

– ¡Pronto dominaré el mundo! Hahahahaha. – Taimi mostraba una risa maléfica.

– Se le va… – Johnny hacía un /facepalm.

– Cuidado que viene un bicho grande. – La asura les avisaba que la simulación continuaba su curso.

En medio de la sala apareció un cangrejo destructor enorme, acompañado de varios pequeños, que no fueron un gran reto para estos aventureros.

– Y esa era la última oleada. Buen trabajo. Me habéis proporcionado un montón de datos que filtrar. Ahora todos fuera. – Taimi los sacó de la simulación apretando un par de botones. Un segundo después todos volvieron al laboratorio secreto de Taimi.

– Tss Tss Darleen, acércate. – Le susurraba Tacoronte a la joven humana.

– ¿Qué pasa? – La chica de la armadura dorada se acercaba a Tacoronte y Dos Notas que estaban agachados en una esquina del laboratorio tratando de ocultar algo.

– Que mientras os esperábamos me entró hambre, y hemos cazado este pequeño destructor y tenemos esto listo para cocinarlo, pero ninguno de los dos somos capaces de hacer fuego. – Le explicaba el charr a la humana.

– Madre mía como se entere Taimi… Bueno aquí tenéis. Pero yo no he tenido nada que ver…  – La joven humana le prendió fuego a la mini hoguera que habían improvisado  los dos colgados que acompañan a Johnny.

– Eres una amiga de verdad Darleen, cuando volvamos a Linde te regalo un gato. – Dos Notas expresaba su gratitud hacía la humana.

– Emmm no hace falta, de verdad. – La joven humana los dejaba a los dos comiendo y se unía a la conversación de Johnny y Taimi.

– Por cierto, ¿Os acordáis del órgano de los chak? – Les preguntaba Taimi.

– ¿Te refieres a esa asquerosa parte del bicho gigante aún más asqueroso que conservas en asqueroso fluido de vaina infecciosa? Me suena. – Johnny le contestaba irónicamente.

– El caso es que he descubierto por qué la energía ley cambia al atravesarlo… ¡Y este hallazgo supone todo un cambio de paradigma! Los chak se alimentan de energía ley, ¿no? Y todos sabemos que cada dragón tiene un “dominio” mágico específico. El de Zhaitan era la muerte. ¿A que no os imagináis lo que le puede dar a un chak una indigestión malísima? ¡La magia de muerte! Este fluido filtra la “muerte” de la energía ley. – Taimi les mostraba sus descubrimientos.

– ¿Entonces la magia es como la luz y se descompone en un espectro? – Preguntaba la joven Darleen.

– Es una forma perfecta de enfocarlo. – Aplaudía Taimi. – La magia es como la luz blanca: la componen todos los tipos distintos de magia de los dragones. Gracias a este descubrimiento mi nombre quedará grabado en oro en los registros históricos asura. – Taimi se enorgullecía de sus descubrimientos.

– Pero, ¿en que medida nos ayuda esto? – Le preguntaba Rytlock.

– Aún no lo sé… pero lo sabré. ¡Aunque eso implique no volver a dormir jamás! – Aseguraba Taimi. – Bueno seguro que os morís de ganas de enfrentaros a criaturas reales, así que volvamos al laboratorio principal. – Taimi los guiaba a todos hasta la salida de su laboratorio secreto.

Con un gesto, Darleen le prendió fuego a lo que les quedaba de cangrejo a Tacoronte y Dos Notas, que rápidamente entendieron el mensaje y salieron por patas tras ellos. Una vez que todos cruzaron al otro lado de la puerta asura se toparon de frente con dos charrs bien armados.

– Rytlock Brimstone. – El soldado charr que parecía estar al cargo llamaba al tribuno por su nombre.

– Soldado, no olvides llamarme “tribuno”. – Le respondía Rytlock en tono amenazante.

– Ya no. – Le contestaba el soldado charr ante la sorpresa de todos los presentes.

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