El laboratorio secreto

Rata Sum, cinco de la tarde, la ciudad está tan activa como siempre, asuras que viajan de una planta a otra, que cruzan de un portal a otro, asuras que estudian en sus laboratorios y alguna que otra explosión de fondo. Es un día normal para la pequeña gente de esta ciudad flotante, hasta que un extraño grupo apareció por uno de sus portales. Un sylvari azul, un norn calvo con un gran bigote, un charr demasiado bajito y un humano llaman la atención de todos los allí presentes. Se oye entre el murmullo voces que aseguran que el humano es el nuevo comandante del Pacto, e incluso otros afirman que el Aniquilador está entre ellos.

– Chicos creo que aquel es el gólem del que hablaba Taimi en su carta. – Decía Johnny señalando a un gólem cercano que custodia un portal asura.

– Esta ciudad está flotando en el aire, ¿verdad? – Preguntaba el curioso Dos Notas.

– Así es pimpollo, ten cuidado no te caigas al vacío. – Le contestaba Tacoronte dándole un golpetazo en la espalda que le hizo perder el equilibrio por un momento.

– Examinando… Johnny Quaggan… acceso autorizado… Tacoronte… acceso denegado… Peter el Bardo… acceso denegado… Dos No… – El gólem custodio transmitía las ordenes de acceso hasta que Peter el Bardo le dio un martillazo en la cabeza y se apagó.

– Gracias Peter, no sé que haríamos sin ti. – Le decía Johnny con tono irónico.

– Estoy aquí para cualquier cosa que necesitéis. – Le contestaba el norn con una gran sonrisa.

– Vamos para dentro antes de que el gólem se recomponga anda. – Les mandaba Johnny al resto de sus acompañantes que cruzaron el portal ante la atónita mirada de todos los asuras allí presentes.

Una vez cruzaron el portal que les llevó a Rata Novus se encontraron con Taimi, en el laboratorio superior a donde encontraron a los chaks quemados.

– Hey Taimi, recibí tu carta. – Saludaba Johnny Quaggan a la pequeña asura.

– Hola Johnny, me alegro de verte de vuelta, y de una pieza. – Añadía Taimi.

– Bueno a estos dos creo que ya los conoces – Señalaba Johnny a Tacoronte y a Dos Notas

– ¿Cómo iba a olvidar ese ritmo de trompeta? – Contestaba medio en serio medio en broma la pequeñaja.

– Y este grandullón que me acompaña es… – Johnny iba a presentarle al norn que le acompañaba pero Taimi lo interrumpió.

– ¡No me lo digas, no me lo digas! ¡Este es Peter el Bardo! ¿A que sí? – La joven asura parecía entusiasmada con el norn.

– Ese soy yo, un placer conocerte Taimi. – Contestaba el bardo.

– Wooooo no me lo puedo creer, Peter el Bardo, no sé que haces aquí pero… ¿te vas a unir a mi clan? ¿Sí? Di que sí, no me importa si no representas, siempre quise tener un músico en el clan…

– Me temo que debo rechazar su oferta, aunque me halaga. – Peter declinaba la oferta de Taimi.

– ¿Es que ya estás en cinco clanes? ¿No puedes dejar alguno? Siempre puedes irte de alguno sin decir nada… – Taimi seguía intentando reclutar al bardo.

– Ahora mismo me han confiado una misión muy importante para mi, cuando acabe quizás volvamos a vernos. ¿Qué te parece? – El enorme norn le hacía un guiño a la joven entusiasta asura.

– ¡Excélsior!, ¿de que misión se trata? ¿podría ayudarte? Incluso podría mover algunos hilos para que le encarguen la misión a otro… – Taimi ya estaba pensando en cómo hacerse con los servicios de Peter lo antes posible.

– Es una misión muy importante, el mismísimo Knut Osoblanco me la ha encomendado. Debo acompañar a mi amigo sylvari y su grupo y averiguar por qué el espíritu del cuervo ha decidido ser su guía. – Le explicaba el bardo a la pequeña asura.

– Venga ya, ¿por qué iba a elegir a este sylvari? ¡Sí solo sabe tocar la ambulancia! – Se quejaba Taimi.

– Esta enana tiene toda la razón. – Le decía Tacoronte a Johnny que hacía un gesto levantando los hombros.

– El señor cuervo solo quiere ser mi amigo, y no le gusta que hablen así delante de él. – Decía Dos Notas cuando el cuervo se le posó sobre la cabeza.

– ¿Ahora dirás que te ha elegido por ser “el aniquilador”? – Le reprochaba Tacoronte al Dos Notas.

– Puede ser. – El sylvari no entraba al trapo.

– Que va a ser ni ser, aquí el que se cargó a Mordremoth fui yo, y no van por ahí tarareando mi nombre ni cantando gestas sobre mi hazaña. Todo por que un sylvari tontorrón le tiró una piedra al dragón en el momento oportuno. – Tacoronte soltaba todo lo que llevaba dentro.

– Todos lo sabemos Tacoronte, pero Dos Notas no tiene la culpa. Además la reina Jennah  te recompensó bastante bien ¿no? – Johnny trataba de calmar al charr cabreado.

– Bueno… eso sí… – Tacoronte no quería reconocerlo del todo.

– Entiendo como te sientes pequeño charr, pero tranquilo que tu leyenda no ha hecho más que empezar. Quedan más dragones ahí fuera a los que enfrentarnos. – Peter el Bardo daba su apoyo al charr.

– ¿Pequeño… charr…? – Repetía Tacoronte mientras agarraba su mandoble del fénix por el mango de manera amenazante.

– Hey hey tranquilo amigo, centrémonos en lo que hemos venido a hacer aquí. – Johnny pedía un poco de sensatez al grupo.

En ese momento hacía su aparición Rytlock, que llegaba por el portal asura.

– Curioso, también le mandé una carta a este tipo, pero casi no llega. – Taimi señalaba a Rytlock.

– ¡En la nota no mencionabas cómo moverme por esta zona asura! – Respondía el charr.

– Se perdió buscando el laboratorio. – Le decía Taimi a Johnny.

– ¿Ciudad del futuro…? Mi cola. – Se quejaba Rytlock de las instalaciones asuras.

– Rytlock dice que vamos a crear un nuevo clan. ¡Qué emoción! – La joven asura parecía ansiosa de nuevo mientras miraba al bardo.

– Me alegro que estés a bordo. Creo. – Decía Johnny que no olvidaba cómo le fue la última vez que se encontraron.

– ¡Claro que sí! Alguien tiene que ser el cerebro jejeje. Es broma. – Se reía Taimi. – En serio, creo que algunas cosas en las que estoy trabajando en este laboratorio serán muy útiles. – Les explicaba al grupo.

– Veo muchos asuras por aquí, tendrás muchos colaboradores en el laboratorio del dragón. – Pensaba Johnny Quaggan.

– ¿Qué quieres decir comandante? Nunca he oído hablar de esa sala que describes. – Taimi se hacía la Tonta. – Cierra el pico, no quiero que nadie lo descubra. Sobre todo… – Le decía Taimi en voz baja a Johnny cuando el Concejal Phlunt se personaba en la sala.

– Hola, progenie. – El concejal saludaba a todos.

– Concejal Phlunt, que placer verte. Me alegra que no hayas acabado en el desayuno de un chak esta mañana. – Le contestaba Taimi irónicamente al concejal asura.

– Ahórrate los patéticos insultos. Nunca serán tan ingeniosos como para herirme. – Le respondía el viejo líder asura mientras se dirigía al laboratorio principal.

– Vamos a mi laboratorio ahora que se ha largado, pero no por el camino que conoces. Iremos por el portal asura, lo he codificado para que nadie que no tenga la contraseña puede llegar. Vamos allá. – Taimi re calibraba el portal asura en el panel que tenía delante y todos cruzaron el portal hacia el laboratorio del dragón. Johnny, Tacoronte y Dos Notas reconocieron el lugar enseguida.

– Veo que recuerdas el lugar, recuerda también que no debes tocar la trompeta aquí ¿entendido? – Taimi se dirigía al sylvari del grupo que le respondía asintiendo con la cabeza.

– Ahora que hemos dejado el subterfugio a un lado, ¿podemos hablar de por qué nos llamaste? – Rytlock iba al grano.

– Sí, mirad, esto es una réplica del mapa de energía ley que encontré fuera de Tarir. – Taimi les mostraba un panel con un mapa dibujado y en el que resaltaba algunos puntos. – He rastreado el movimiento de la magia desde la muerte de Mordremoth. ¡Ha sido un flujo caótico total! ¡Aquí, allí por todas partes! – Señalaba la pequeña asura varias zonas del mapa. – Mira, ese punto es la cámara del huevo, y se iluminó cual fuego artificial del año nuevo lunar cuando el dragón expiró. Pero como puedes ver aquí, el huevo está perfecto. – El panel cambió la imagen del mapa por la de la sala del huevo.

– ¿Te has infiltrado en el sistema de seguridad de Tarir? – Le preguntaba Johnny a Taimi.

– No. Solo lo uso para vigilar el huevo. – Explicaba la joven ingeniera asura.

– O sea, que te infiltraste. – Recalcaba Rytlock.

– Hey, somos amigos ¿no? No creo que les importe. – Se justificaba Taimi. – Pero no lo menciones delante de esa gente dorada flotante de Tarir.

– ¿Tienes acceso a la vigilancia de todo Tarir? – Le preguntaba el nuevo comandante del Pacto.

– Y de vuelta al mapa de las líneas ley. – Taimi cambiaba de tema rápidamente. – Este otro punto está… oh eso es nuevo, tendré que echarle un ojo… Mientras, mira esto. – La pequeña asura los guiaba hasta una mesa de trabajo cercana donde tenía una especia de material verdoso encerrado en una vitrina de cristal.

– ¿Qué es eso? – Le preguntaba Johnny.

– Esta cosa es una especie de órgano que encontré en uno de los chaks más grandes. Es parte de su sistema digestivo, y como ya sabes, se alimentan de energía ley, así que me produjo curiosidad. Aún no sé como funciona del todo, cuando le introduzco energía ley por un lado sale diferente por el otro. – Les explicaba Taimi que veía de fondo a Dos Notas y Tacoronte más perdidos que un quaggan en el desierto.

– ¿Qué es ese lodo en el que lo conservas? – Johnny quería recordar a verlo visto antes.

– Fluido de vaina infecciosa. ¡Tiene unas propiedades conservadoras y regeneradoras increíbles! – Afirmaba la pequeña asura.

– Esto… Taimi, querida… ¿no crees que esto puede ser una mala idea? – El nigromante recordaba que ese fluido convertía a los cadáveres en criaturas de Mordremoth.

– Oh, te preocupas demasiado. En la investigación, sin riesgo no hay gloria. Y si quiero ir un paso por delante de todos los que están fuera de este laboratorio tengo que arriesgarme. Lo que no puedo es arriesgarme en pasar demasiado tiempo fuera del laboratorio principal sin levantar sospechas. Así que vamos. – Taimi les guiaba hasta la puerta asura de vuelta al laboratorio de antes.

Cuando cruzaron de vuelta el portal se toparon con una charr bien armada preguntando por el comandante del Pacto a los asuras que allí trabajaban.

– General Guardalma, menuda sorpresa, ¿Cómo usted por aquí? – Le preguntaba Johnny Quaggan a la líder de la Vigilia y general del Pacto, Almorra Guardalma.

– Tú comandante, estoy por aquí para ofrecerte un nuevo puesto dentro del Pacto. El rango de mariscal está… vacante. Y queremos que tú lo cubras. – Les contaba la general charr.

– Ya veo… – Contestaba Johnny que no se esperaba nada de esto.

– Algunos miembros del Pacto insinúan que el error del mariscal Trahearne fue salir al campo de batalla. Al nuevo mariscal lo pondríamos a salvo en una oficina en Arco del León. Seguiría liderando las tropas, pero fuera de peligro. – Almorra trataba de convencer a Johnny para que aceptase el puesto, y justo cuando acabó de explicarle sus funciones apareció el cuervo de Dos Notas revoloteando alrededor de la general.

– Creo que  voy a declinar su oferta, general, justo ahora estamos creando un nuevo clan y no me gustaría perdérmelo. – Johnny le expresaba su intención de seguir en el campo de batalla a la general Almorra.

– Parece que el señor cuervo está de acuerdo con eso. – Decía Dos Notas al ver como el cuervo se apoyaba en su hombro al escuchar la respuesta de Johnny.

– Interesante… – Decía para si mismo Peter el Bardo.

– Para un humano que tenéis no puede morir, queréis encerrarlo en una oficina… – Tacoronte daba su punto de vista.

– Entiendo tu posición, comandante, aunque me decepciona. – La general Almorra aceptaba la respuesta de Johnny Quaggan.

– Y para ti, sin ojos, traigo una carta de la Ciudadela Negra. Sí que debes haber irritado a algunos superiores. – Almorra le entregaba una carta a Rytlock, qué inmediatamente se deshizo de ella.

– ¿Estás seguro que quieres estrujarla y tirarla? – Le preguntaba Johnny a Rytlock mientras de fondo se escuchaba la risita de Tacoronte partiéndose de risa por la ocurrencia de su compañero charr.

– ¿Por qué no? Es lo que hice con las dos últimas. – Les contaba Rytlock, que solo conseguía que Tacoronte se riera más fuerte.

– Hey ¿Qué ha sido eso? – Los pacificadores que custodian el laboratorio principal salieron corriendo escaleras abajo.

– Proteged a los concejales. – Ordenaba otro pacificador.

– Corre, es otro sylvari enloquecido. – Todos los asuras del laboratorio inferior salieron corriendo cuando el grupo de Johnny y Taimi llegó al lugar. El sylvari con el que se encontraron era Canach.

– Llegué por la cuevas por que no encontré la puerta. No me esperaba una bienvenida tan… entusiasta. – Afirmaba irónicamente Canach.

– ¿Viste eso? Phlunt estaba tan asustado que hasta sus pulgas huyeron. Canach, eres mi héroe. – La pequeña Taimi no cabía en sí de gozo.

– ¿Y esta visita sorpresa? – Preguntaba Johnny al sylvari.

– Vine en respuesta a la llamada… – Contestaba Canach.

– Pero Mordremoth murió, lo maté… – Respondía Tacoronte.

– Oh, no es la llamada del dragón de la selva. Esta vez es la de Anise. – Canach se refería a la Condesa Anise, para la cual trabaja hasta que se gane su libertad. – Me ha asegurado que si ayudo, seré libre finalmente.

– ¿Ayudar en qué? – Preguntaba el comandante Johnny.

– El ministro Caudecus… “abandonó” recientemente la custodia protectora de la reina. Anise me envió con un escuadrón de la Hoja Brillante para “ayudar” al ministro a volver a Linde de la Divinidad. – Las frases de Canach rebosaban de ironía, como siempre.

– ¿Alguna idea de su paradero? – Johnny se mostraba preocupado.

– Ha habido un estallido de actividad del Manto Blanco en el norte de Maguuma y todo indica a que se dirige allí. – Explicaba el sylvari.

– Ese es el increíble punto mágico que vimos, junto a la hematites. – Afirmaba Taimi.

– Rytlock, ¿puedes decírselo a todos? Marjory puede estar un poco impaciente en Linde de la Divinidad y quiera entrar en acción. – Le pedía Johnny al charr.

– Comandante, si lo deseas, puedo acercarte en mi aeronave. Nos pilla de camino. – La general Almorra se ofrecía a llevarlos.

– Esa es una oferta que no puedo rechazar, general. – Johnny aceptaba viajar en su aeronave.

– Perfecto, reuniré a mi destacamento de la Hoja Brillante y te veré allí. – Aseguraba Canach.

– Ya tenemos nuestra primera misión, todos en marcha. – Johnny ordenaba a los suyos a marcharse con la general Almorra. Y así empezaba la primera misión de clan de Guardia de la Eternidad, ya veremos como acaba…

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