Nunca más

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– Pensándolo bien, tengo un amigo al que me gustaría invitar al clan… –  Decía Dos Notas mientras se rascaba la cabeza.

– Tú no vas a invitar a nadie ¿entiendes? – Le respondía Rytlock severamente.

– Pero mi amigo es bardo… – Dos Notas se cayó al notar la mirada penetrante que el tribuno charr le echaba.

– Las cosas no funcionan así Dos Notas. – Johnny trataba de explicárselo al sylvari azul.

– Por un momento pensé que querría invitar a su roca buahahaha. – Se burlaba Tacoronte.

Mientras discutían con Dos Notas, el líder norn, Knut Osoblanco, les avisaba de que algo estaba pasando fuera.

– Comandante, ven aquí, tienes que ver esto. – El gran norn le hacía un gesto con el brazo.

– ¿Qué ocurre? – Preguntaba Rytlock.

– Es Rox… y Garm. – Johnny se sorprendía de verlos juntos de regreso.

– Hola chicos, ¿con qué me he topado? – Preguntaba Rox.

– Es un homenaje a Eir. ¡No podrías haber traído un regalo mejor! – Afirmaba Johnny al ver la mascota de Eir.

– Sí, buen trabajo soldado. – Rytlock elogiaba a Rox por su llegada a tiempo.

– Ambos estamos cansados y hambrientos. No esperaba todo esto. Además, Garm está herido. Tenemos que curarlo lo antes posible. – Explicaba la charr Rox a sus amigos.

– Déjame que yo me encargue de eso. – Dos Notas se agachó junto al lobo de Eir y comenzó a sanarlo.

– Al final puede que sea útil. – Decía Rytlock en voz baja.

– ¿Podemos llevarnos el lobo de recuerdo para Darleen? – Preguntaba el sylvari a Johnny.

– Por supuesto que no. – Respondía contundentemente el nigromante.

– Pero está tarado. – Murmuraba de nuevo Rytlock en voz baja.

– Braham se va a poner muy contento cuando regrese. – Afirmaba Johnny al ver cómo se recuperaba Garm.

– ¿No está aquí? – Preguntaba Rox.

– No, está en las montañas desahogándose. – Le explicaba Johnny.

– Bueno, me quedaré con Garm para asegurarme que está bien. Cuando esté listo intentaremos alcanzar a Braham. – Rox les contaba sus intenciones al resto.

– Seguro que el aire frío le hará bien a Garm, después del calor de la selva. – Afirmaba Johnny.

– Si no vuelvo a ver otro raptor diminuto mientras viva, moriré feliz. – Aseguraba Rox.

– Voto por eso. – Asentía Tacoronte.

– Ey Garm, ¿Qué estás buscando? – Rox veía que el lobo estaba distraído olfateando la bolsa de Dos Notas.

– Te lo voy a enseñar Garm, pero no te lo comas ¿vale? – Dos Notas hablaba con el lobo y este parecía que lo entendía.

Cuando Garm se quedó quieto Dos Notas metió la mano en su bolsa y sacó una cría de cuervo.

– ¿Porqué llevas una cría de cuervo en la bolsa? ¿No le has fabricado una jaula? – Le preguntaba Rox indignada.

– ¿Una jaula? – Dos Notas no entendía el concepto de enjaular a un animal inofensivo.

– Anda ven conmigo, aquí dentro hay madera suficiente. – Rox y Dos Notas entraron en el salón y comenzaron a rebuscar entre las maderas mientras Johnny, Tacoronte y Rytlock los seguían.

En ese momento Knut se acerca a Johnny con una carta.

– Comandante, ha llegado esto para ti. – Le entrega la carta en mano.

– Comandante en funciones… – Le corregía Johnny.

La carta era de Taimi y decía así:

– ¡Ji, ji, ji! Tengo que enseñarte algo fantabuloso, ven tan pronto como puedas. Se ha instalado una puerta en Rata Sum. Es alto secreto pero, con suerte, me conoces. Ve a Rata Sum y busca el gólem de ayuda para aventuras ZK496i, te dejará cruzarla.

– Parece que tenemos que pasarnos por Rata Novus. Rytlock, ¿te vienes? – Le preguntaba Johnny al charr.

– Claro, pero necesito atender un asunto de camino. O, más bien, decirle a alguien que no atenderé ese asunto. – Contestaba el tribuno charr.

– Claro. Rox, Rytlock me convenció para fundar un nuevo clan. Me encantaría contar contigo. – Johnny invitaba a Rox a la Guardia de la Eternidad.

– Dalo por hecho. – Contestaba la charr.

– Bien, y pásale la invitación a Braham cuando lo veas… Mejor no. Lo haré en persona. No quiero que piense que estamos reemplazando Filo del Destino tras la muerte de su madre. – Johnny se lo pensaba mejor.

– Lo entiendo. Y creo que él también lo entenderá… cuando llegue el momento. – Pensaba Rox.

En ese momento, Knut Osoblanco percibió algo que provenía justo de donde estaba Dos Notas.

– Ey, ¿dónde has encontrado esa cría de cuervo, pimpollo? – Le preguntó a Dos Notas.

– El espíritu del cuervo me guio hasta su nido, se metió dentro de el huevo y eclosionó. – Dos Notas le explicaba los hechos al líder norn.

– Recuerda donde estás majadero. – Knut Osoblanco se enfadó bastante con la respuesta del sylvari.

– Knut es cierto, lo vi con mis propios ojos. – Le aseguraba Johnny Quaggan.

– Johnny… – Knut se negaba a creerlo tan fácilmente.

– Oye ¿esto no es normal, verdad? – Rox se extrañaba al percatarse que el cuervo ya no era una cría, tras haberse alimentado en su jaula había crecido hasta convertirse en un cuervo joven.

– Sólo es un truco de magia ¿no? No será para tanto. – Decía Tacoronte al ver que todos andaban embobados mirando al cuervo.

De pronto, el cuervo salió de su jaula volando hacía fuera del salón ante la mirada atónita de todos los presentes. Dos Notas lo siguió fuera hasta el rellano, sacó su báculo y lo apoyó en el suelo, justo para que el joven cuervo hiciera una pirueta y se dejara caer hasta apoyarse en él. En ese momento, unas runas comenzaron a aparecer en el báculo a la vez que este empezaba a emanar una energía azul que parecía provenir de la niebla.

Knut Osoblanco fue el único capaz de romper el silencio sepulcral que reinaba en ese momento.

– Como todos sabemos, el cuervo es el espíritu que representa la sabiduría y es nuestro guía más preciado en la batalla. Hoy, los aquí presentes hemos sido testigos de que el espíritu del cuervo a elegido a este pequeño sylvari azul como su compañero de viaje. Es una decisión que quizás no todos compartamos, nunca antes se había visto tal cosa, así que por favor, espíritu del cuervo, comparte tu sabiduría con nosotros… por que desde luego que ahora mismo no entendemos que demonios está pasando. – Las palabras de Knut rompieron el hielo y todos comenzaron a murmurar entre ellos señalando al pequeño sylvari azul, ese personaje que nadie entendía que pintaba allí con el cuervo.

– Se ha forjado una nueva arma legendaria. ¿Qué nombre le pondrás? – Le preguntaba Rytlock a Dos Notas, que se quedó pensando por un momento.

– Otros amigos se han ido antes, mañana él también me dejara , como me abandonaron mis esperanzas… – Dos Notas recordaba los amigos que había perdido por el camino, amigos como Tiburcio Jones. Tras unos segundos en silencio dijo: – ¡Nunca más!

En ese momento Dos Notas eleva el báculo legendario y un grupo de cuervos sobrevuela sus cabezas.

– Buen nombre. – Asentía Johnny Quaggan.

– ¿Pero cual es el nombre? – Preguntaba Tacoronte que no se había enterado.

– Nunca más. – Le repitió el nigromante.

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